Psicología Transpersonal

La psicología transpersonal trata que la persona llegue a los máximos niveles de bienestar, tranquilidad y felicidad, dando importancia a los cambios de los estados de consciencia, más allá de su ego y su personalidad. 

Conecta lo psicológico con la búsqueda de la realización y trascendencia de la persona.

La trascendencia se puede definir como: “el estado de consciencia en donde el sentido de identidad se expande más allá de la autoimagen de la personalidad individual. Esto nos encamina hacia una óptima salud mental, ya que exploramos estados de desarrollo personal que se extienden más allá del ego individual, hasta incluir amplios aspectos del género humano, naturaleza o cosmos”.

 El dominio de la psicología transpersonal se extiende más allá de los objetivos y las formas de adaptación que son tradicionales del ego. Aunque se dirige a las necesidades y aspiraciones básicas de éste, como puede ser la necesidad de auto estima y de consolidar relaciones interpersonales satisfactorias, no se detiene en esto; considera también los motivos, experiencias y potencialidades accesibles a los individuos que ya han alcanzado en su vida un nivel de desarrollo práctico satisfactorio.

Se puede decir que abarca una gama de la experiencia humana más vasta que la que constituía en el pasado la preocupación predominante de la psicoterapia en Occidente.

 La psicología transpersonal no excluye lo que tradicionalmente se considera «mejorar», pero además incluye una amplia variedad de técnicas para trabajar con el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu, tomadas tanto de la psicología oriental como de la occidental. Coincide en su aparición con la medicina holística, que trata a la persona en su totalidad en vez de centrarse en síntomas específicos.

Transpersonal significa atravesar lo personal, lo falso, la máscara, trascender los límites de la persona, del ego, recuperar el aspecto espiritual del ser humano. Para ello hay que empezar precisamente por resolver los aspectos dolorosos de la persona que es la programación biográfica, los patrones, personajes, creencias…, algo que sí se puede trascender, pero en cualquier caso no saltárselo.

 Incluye los campos e intereses de la Psicología tradicional a los que agrega el énfasis por el crecimiento y la toma de consciencia, logrando con ello unos niveles de bienestar, tranquilidad y felicidad que pueden llegar a ser aún más amplios que los normalmente aceptados.

 La Psicología Transpersonal apunta a una concepción del ser humano que, por no reducirlo a un organismo biológico condicionado y determinado por su propia biología y medio ambiente, lo recoloca en la posición de ser libre y dueño de posibilidades insospechadas. Amplía nuestra noción del ser humano para incluir en ella porciones de experiencia y vivencia que pueden contribuir poderosamente a dar más sentido a nuestra existencia – que está hoy tan “amenazada” por el consumismo desenfrenado  y la visión mecanicista. Y – se sabe muy bien como un dato procedente de investigaciones rigurosas – las personas que sienten que sus vidas tienen sentido acostumbran a poseer mejor salud mental y vivir una existencia más alegre y feliz.

 La psicología transpersonal surge en la década de los 60, e integra la psicología de occidente con la sabiduría de oriente.

La Psicología Transpersonal no excluye a las corrientes psicológicas del momento: el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista. Estos modelos terapéuticos tienen como objetivo principal la adaptación del individuo a su medio ambiente. No admiten la posibilidad de un desarrollo psicológico más elevado (en especial las dos primeras que son más reduccionistas). La tercera fuerza, la humanista es la que mejor aborda las dimensiones de lo humano y lo relacionado a la salud a través de una concepción más completa de la persona.
Abraham Maslow, uno de los principales precursores humanistas, dijo: “....considero que la psicología humanista, la psicología de la tercera fuerza, es un movimiento de transición, una preparación para una cuarta psicología, superior a ella, transpersonal, centrada en la totalidad, más que en las necesidades e intereses humanos egoístas. Una psicología que va más allá de la condición humana, de la identidad, de la auto-realización...”

 Existieron otros factores en la cultura de esa época que favorecieron el surgimiento de la Psicología Transpersonal: muchas personas insatisfechas con el mundo externo material, comenzaron una búsqueda interior a través de diversos caminos y prácticas espirituales como la lectura de textos orientales, el yoga, la meditación, etc., lo que contribuyó a experimentar estados de consciencia muy diferentes  a los habituales.

 Así, la vivencia de estados superiores de consciencia, dejó de ser exclusividad del gurú o maestro espiritual, aceptando que este “modo del Ser” diferente, era una posibilidad que estaba al alcance de todo ser humano.